lunes, 13 de enero de 2014

Being a mom...

No he tenido tiempo de inspirarme para escribir algo post-worthy, pero encontré este artículo y me encantó :)

Se los comparto: http://findingjoy.net/why-being-mom-is-enough/

jueves, 2 de enero de 2014

Fin / Inicio de Año

La verdad, no había tenido tiempo de publicar lo que había planeado escribir para despedir/recibir el año. Por alguna extraña razón ese día me sentí muy enferma, y espero que no sea cierto eso que dicen que como terminas un año, vivirás el siguiente porque entonces eso significaría que no me iría tan padre.

El 2013 fue, considero, el año que más aprendizajes me ha dejado (hasta ahora).

Este año me trajo la satisfacción más grande de mi vida: el convertirme en madre. Ha sido lo más bonito y a la vez lo más difícil que me ha tocado experimentar (y por difícil no quiero decir que ha sido feo o complicado o negativo; sino difícil en términos que no es algo en lo que pueda rendirme sino que sé que debo dar mi 100%; si no es que hasta más). La mitad del año me la pasé embarazada, experimentando la emoción de ver y sentir crecer a un ser perfecto en mi interior. La otra mitad, aprendiendo a cuidar y a ver crecer a ese ser tan maravilloso y a la vez tan frágil, que se ha convertido en la razón de mi vivir. Sé que suena cursi y a lo mejor trillado, pero ser mamá es la experiencia más padre y gratificante que he podido experimentar.

2013 también me permitió ver consumado mi esfuerzo de estudiar cuatro (a veces largos) años mi segunda licenciatura. Tooodas las veces que me desvelé y me desmañané, todas las veces que renegué (y que luego yo misma me decía: pero NADIE te obligó a estudiar esta segunda carrera)...todo ese esfuerzo se vió materializado en la entrega de mi título el 31 de octubre. Soy feliz de haber alcanzado una meta tan grande en mi vida.

Este año también me permitió conocer quiénes son realmente aquellos amigos del alma. Personas que están a tu lado tanto en las buenas, como en las malas (y en las peores), que no juzgan, sino que escuchan y apoyan. Por ellos estaré infinitamente agradecida.

También me ayudó a desechar lo malo (hablando de cosas, hábitos y personas), me enseñó a "dejar ir" y a darme cuenta que las personas no cambian sólo porque sí, sino porque está en ellas el querer cambiar (ya sea para bien o para mal).

Debo confesar que también lloré mucho este año, pero no todas mis lágrimas fueron de tristeza, al contrario, la mayoría de ellas fue por todos esos momentos felices que tuve la oportunidad de experimentar.

Gracias 2013 por dejarme disfrutar más a mi familia, por vivir situaciones que me hicieron ver las cosas desde la óptica adecuada y por recordarme que una vez que tocas fondo, no hay otro lugar a donde ir que no sea hacia arriba. 

El año que ya se fue me deja como una persona más madura, más fuerte y más decidida. Lo único que me queda ahora, es trabajar por todo lo que quiero que suceda en 2014.

viernes, 27 de diciembre de 2013

Consejos

Una amiga está a punto de ser mamá, y medio me sorprendió que me pidiera ciertos consejillos sobre la maternidad. Me sorprendió porque no creo que sea la persona más sabia respecto a esto. Pero, como ella me dijo, pues es ya soy mamá y algo de mi experiencia (aunque es poca), tal vez le puede servir, además de que traigo todo todavía "fresco".

Pues bien, aquí están algunos consejos basados en lo que he aprendido en casi 7 meses de ser madre: 

1. Sueño: mujeres embarazadas, esto es REAL. Aprovechen ahora (sobre todo si son mamás primerizas) a dormir todo lo que puedan. Aprovechen ese delicioso sueño que nos da a las embarazadas que hace vurtualmente posible dormir a cualquier hora y en cualquier lado, en serio, no saben cuánto van a añorar esas horas perdidas haciendo de todo menos dormir.
A las que ya somos mamás: pues qué les digo. A mí los primeros tres meses me trataron peor que semana de finales en una facultad de medicina. Andaba como zombie y prácticamente no dormía. Lo que sí puedo aconsejar es que aprovechen cuando el bebé duerme. Créanme, aunque sea 15 minutitos de sueño ayudan. Y si tienen alguien (ya sea esposo, mamá, familia en general, amigos, etc) que les dicen que se encargan poquito del bebé en lo que ustedes descansan...aprovechen. En serio, la falta de sueño te pone de malas, y lo que menos se necesita en una casa es un bebé llorando y una mamá de genio.

2. Lactancia: No voy a decir que soy de la Liga de la Leche ni todo lo contrario. Si tienen la oportunidad de amamantar a sus bebés, en serio, háganlo. De seguro ya han leído los beneficios tanto para el bebé como para la mamá. Y también agrego: sí, es difícil. O bueno, al menos para mí lo fue, pero es un esfuerzo que vale la pena. Desgraciadamente para mi y mi bebé no pudimos seguir, por razones que ya he explicado anteriormente en el blog, pero si tienen la oportunidad y la voluntad de hacerlo, pues qué mejor.
Mi doctor me dio una serie de documentos sobre la lactancia cuando nació el Panqué. Y yo también por mi cuenta ya me había informado sobre esto. Pero la verdad es que a la hora de la hora lo que más nos sirvió al pequeño y a mi fue el instinto y la constancia. 
Tampoco se sientan desanimadas si no pueden darle leche a su bebé, o si a su bebé no le gusta su leche. Por fortuna, las fórmulas que existen actualmente son muy completas. Adrián por su intolerancia a la lactosa tuvo que tomar leche de soya y pues hasta ahora ha sido un niño muy sano...además de que está enorme (en talla más que en peso :) )

 3.  Cuerpo:  ya sé, tal vez sea muy superficial también tocar este tema, pero ahí les va porqué voy a hablar de él.
En la tele vemos cómo cierta actriz o modelo o cantante prácticamente al mes de dar a luz ya está como si nada, incluso hasta más delgada o con mejor cuerpo que antes. Lo que se nos olvida a nosotras las mujeres que no nos dedicamos a eso es que pues para ellas es parte de su trabajo mantener cierta figura o cierto estilo de vida. 
Recuerdo que cuando nació el principito de Inglaterra, leí muchas críticas hacia la madre de éste que porque se le veía una panzota...gente, o sea, la mujer acaba de tener un bebé y ya pretenden que salga del hospital como sí sólo hubiera ido a hacerse un manicure.
Nuestro cuerpo necesitó 9 meses para poder albergar a nuestro bebé...no esperemos que después del trabajo de parto o la cesárea perdamos el sobrepeso de 9 meses. 
En mi caso, subí 22 kilos (ya sé, yo ni me la creía...y eso que comía sano y hacia ejercicio durante el embarazo) y pues ingenuamente creía que iba a haber un cambio significativo en mi peso y en mi cuerpo al tener a mi bebé, hasta me llevé un pants de esos que usaba antes del embarazo.  Pues qué creen...ese pantalón no me quedó, tuve que ponerme mi pijama de embarazada y además, la hinchazón de manos y pies no me bajó sino hasta una semana después. Era de verme al espejo y pues, siendo honesta, traumarme (nunca he sido flaca, pero pues, tampoco súper gordis. Siempre me ha gustado hacer ejercicio y tratar de comer lo mejor posible ).  No era padre que después de dos meses de tener a mi bebé siguiera usando mis pantalones y mis blusas de embarazada. Pero no todo está perdido. Como me dijo una amiga:  el cuerpo tiene memoria.
Claro, también está el hecho que con la lactancia y el cambio radical en tu vida poco a poco puedas perder los kilos que ganaste.
En mi caso, perdí 10 kilos a los tres meses de haber nacido mi hijo (y sólo amamanté1.5 meses). Claro, todavía no me podía poner a dieta, pero cuidaba lo que comía. Ya después, cuando Adrián tenía 5 meses, decidí ir con una nutrióloga y me ayudó a perder el "exceso de equipaje". Tu metabolismo cambia después del embarazo. En mi caso, se aceleró. Aún no puedo creer que a los 6 meses de mi hijo ya estoy en mi peso. Ahora sólo me falta reorganizar mi tiempo para poder ir al gimnasio. 
El punto de todo lo que acabó de escribir para este apartado es: no se comparen con lo que ven en la tele o con otras mamás. Como los bebés, cada quien va a su propio ritmo. Por favor, no se depriman. Acaban de dar vida, es obvio que un gran paso como el tener un bebé conlleva un gran cambio en todos los niveles (mental, espiritual y obviamente físico), lo que me lleva al siguiente punto...

4. Depresión: claro que ya hemos escuchado sobre la depresión post-parto y lo triste que es padecerla. Afortunadamente para mí, creo que no la padecí. Y digo CREO, porque hablando con una amiga llegamos a la conclusión que puede llegar a ser imposible no sentirse un poquito deprimida después de tener a tu bebé. No me malinterpreten. A lo que me refiero es que (reitero, todo esto  que estoy escribiendo está basado en MI EXPERIENCIA) pasamos por un sinfín de experiencias en tan poco tiempo, nos sentimos cansadas, abrumadas y a veces hasta fastidiadas. No nos gusta nuestro cuerpo y para acabarla de amolar, sentimos que no somos buenas madres. Así me pasó a mí. Sentía que no era capaz de cuidar a un ser tan frágil como mi hijo. Y me llenaba de impotencia el hecho de que yo lo amo demasiado y sentía que no hacía lo suficiente para poder tenerlo bien. Había veces que prefería bajarme a la sala a llorar y a pedirle a Dios que me iluminara, porque tenía miedo de hacer las cosas mal y afectar a mi hijo. Encima de todo esto los achaques de la cesárea y ciertos problemas que surgieron en aquel tiempo hacían que a veces sintiera que estaba perdiendo la cabeza. Ante esto CALMA. Todo va a salir bien. Recuerdo que cuando llevé a mi hijo la primera vez con Milán me acompañó mi hermana y lo que dijo el doctor es como sí me hubieran quitado un gran peso de encima. Mi doctor dijo "no hay madre que quiera dañar a su hijo. El instinto y el amor son muy fuertes, todo va a salir bien, ya verás". Ya sabrán, yo sólo quería abrazar a mi doctor en ese momento. Eso que dijo lo recuerdo cada vez que siento que ya no doy más...y hasta ahora me ha funcionado.
Aunque, si realmente crees que tienes baby blues o depresión post-parto, consúltalo con tu doctor. Todo va a estar bien.

5. Tiempo: por si no se han dado cuenta, el tiempo ya no es de ustedes a partir del momento en que nos convertimos en mamás. Y no, no hablo de hacernos las mártires, sino de aprender a administrarlo. Antes, yo estaba acostumbrada a bañarme a más tardar a las 7 de la mañana. Cuando nació el panqué, si bien me iba, me bañaba a las 12 del día. Hubo días que lo hacían pasadas de las 11 de la noche. Pero como dije, es cuestión de administrar el tiempo. Ahora lo que hago es hacer un poco de ejercicio (unos 20 minutos, veo unos vídeos en Youtube que realmente les recomiendo cuando ya puedan ejercitarse, más que nada por salud mental jeje), le doy su primer biberón a mi hijo (entre las 7- 7.30 de la mañana ), y me meto a bañar. Siento que ya bañada puedo hacer más cosas en mi día. Ya desayuno, cambio de ropa a Adrián y podemos ir al mandado, luego hacer su comida, darle de comer, etc. Creo que poco a poco he encontrado la manera de administrar el tiempo (ya veremos  ahora que entre a trabajar...).

Yo creo que lo mejor es ir estableciendo horarios. Digo, no podemos ser estrictas porque estamos hablando de un bebé, pero sí establecer rutinas (eso también le da seguridad al bebé y tranquilidad a la mamá). Tener una hora para darle el baño, jugar, pasear, etc., nos permitirá también a nosotras aprovechar el tiempo. Yo, por ejemplo, baño al pequeño a las 6-6.30 de la tarde. Sé que por lo regular a las 7.30  de la noche ya está dormido (hay días que no sucede, pero trato de no desesperarme, he ahí la importancia de tener rutinas flexibles) y cuando él duerme aprovecho para lavar ropa, lavar y esterilizar biberones, organizar cosas y hasta leer un libro. Poco a poco las cosas van agarrando forma :)

6. Consejos: No sé qué sucede cuando la gente ve a una madre primeriza, pero todo mundo quiere darle consejos. Hay cosas que sí nos pueden servir, y hasta pedimos que nos digan qué hacer. Pero en otras ocasiones nos dicen cosas que ni al casoy nos podemos enojar. Yo llegué a un punto en el que dije: sonrió, agradezco y lo tomo/ lo desecho. Es decir, no voy a estar peleando con la gente por consejos no solicitados, así que mejor escucho (o hago que escucho) y ya hago lo que considero puede funcionar conmigo y con mi hijo.

7. Pediatra: Antes de estar a gusto con el pediatra que atiende a mi hijo, tuve que conocer a otros cuatro. Yo estoy con mi pediatra por las siguientes razones: me siento a gusto con él, atiende bien a mi hijo / mi hijo se siente a gusto con él, no me hace sentir la persona más ignorante e incapaz del mundo, su disponibilidad. 
Ya me tocó un doctor que era una eminencia pero nunca estaba disponible y me frustré, ya me tocó uno que me trataba como estúpida y lo odié (el que me mandó a darle un paseo en coche a Adrián cuando se moría de cólico) y otro que no atendía bien a mi bebé. Así que, con mi pediatra estoy muy a gusto y tengo la confianza de plantearle todas mis dudas :)

8. Vida social: hay veces que uno puede llegar a pensar que con un bebé o se queda sin amigos, o debe conseguirse amigos con hijos. En mi caso, debo estar agradecida por los amigos que tengo, ya que se han mostrado comprensivos y hasta muy consentidores con mi bebé. Saben que ya no puedo ser tan puntual como antes, porque no falta que al momento de salir tenga que volver a cambiarle el pañal  o tenga que subir la pañalera, la carriola, el porta-bebé, etc. Saben mis amigos que tengo que regresar a la casa temprano para poder bañar a mi hijo y que si el clima se pone feo, lo más  probable es que les cancele la salida. También tengo amigas con bebés. Entre nosotras nos compartimos los aciertos y desaciertos de nuestra nueva etapa. Considero que hay que encontrar un equilibrio y ser pacientes. Ser conscientes que nuestra vida ya incluye la vida de alguien más y que existen prioridades. Habrá amigos que lo entiendan, otros tal vez no. Quédense con los primeros. 

Finalmente, puedo decir que no hay reglas fijas respecto a ser mamá. Cosas que le funcionaron a mi mamá o a mi hermana, probablemente no me funcionen a mi y viceversa. Pero creo que poco a poco voy avanzando. Debo confesar que cuando nació Adrián no sabía  ni cambiar un pañal. Ahora, no digo que sea una experta en crianza, pero me siento feliz y sé que mi bebé también lo está. 

Espero que esto que acabo de escribir sirva por lo menos para que se den cuenta que no están solas y que no son la peor madre del mundo (como yo a veces pensaba).



Navidad

Oficialmente ha pasado la primera Navidad del panqué. Debo admitir que nunca había sido fan de esta fecha...mis (tontas) razones tenía para que no me gustara.

Pero el ver hasta a mi mamá decorando su casa (cosa que hacía aaaaños no ocurría)¡, me hizo absorber poco a poco el espíritu navideño.

Aunque el pequeño durmió antes de los abrazos y la cena, fue muy bonito comenzar a integrarlo en las tradiciones familiares, como el intercambio. Mi sobrina se puso muy feliz al saber que Adrián le daría su regalo y luego la emoción (más mía que de nadie) de saber que Santa le traería sus regalillos al pequeño.

La mañana siguiente fue muy bonita. Abrir los regalos y emplear casi dos horas en armar el famoso juguetito (además de constatar que los juguetes son devoradores de pilas), me hizo recordar que cada uno de nosotros vamos llenando nuestra vida de momentos felices.

Creo que mi hijo me está enseñando más en estos seis meses sobre la vida, de lo que según yo creía que sabía...por eso lo amo.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

6 meses

Creo que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que se me ocurrió escribir aquí. Tal vez pueda echarle la culpa a la falta de tiempo, los cambios en mi vida y demás etc. La verdad es que no me sentía con ánimos para hacerlo. Siempre decía: mañana escribiré, mañana tendré ganas de hacerlo...pero no.

Y no, no es por cuestiones del pequeño Panqué. La verdad, debo considerarme una mamá muy afortunada ya que me tocó un pequeño angelito; esto fueron más cuestiones de otro tipo que prefiero no poner aquí. Este espacio es exclusivo para hablar de mi aprendizaje como mamá.

No pienso considerarme una experta ni nada por el estilo en eso de la crianza, ya que para empezar no soy psicóloga ni nada que se le parezca y además, llevo siendo madre lo que lleva mi hijo de nacido; así que mucha experiencia no tengo...voy aprendiendo sobre la marcha.

Pues bien, el Panqué ya cumplió 6 meses, como lo dice el título de la entrada. Ya superó los problemas que tuvo los primero tres meses: reflujo, cólicos, una intolerancia terrible a la lactosa y el andar experimentando con diferentes marcas de leche, hasta que dimos con la adecuada.

Ahora el pequeño ya tiene sus horarios de sueño más establecidos. Eso no significa que yo ya duermo a pierna suelta. Ya sé que más o menos  un tiempo después de su baño duerme (alrededor de las 7-7.30 pm), aunque hay veces (como ayer y hoy) que la hace de emoción y no se quiere dormir hasta pasadas las 10. Eso sí, para despertar es muy puntual ya que lo hace a las 6.30 de la mañana; aunque ya hicimos hábito de que se tome su primer biberón a las 7 a.m.

Ya me acostumbré al rollo de ser mamá. Aprovecho todo el tiempo que tengo disponible (que la verdad, es muy poco, pero lo aprovecho) para poder lavar biberones, o la ropa...o incluso leer o bordar esa colchita que parece que  nunca terminaré (la empecé aún antes de saber si tendría niño o niña...o sea, la colchita en enero cumple 1 año y aún no la termino). Y claro, ya hemos aprendido (el Panqué y yo) a salir juntos y convivir con mis amigos, ya sea al café o a comer (la regla de oro que ya se saben mis amigos es: debo regresar a mi casa a más tardar a las 6 de la tarde para poder bañar al pequeño). Cada vez somos más independientes: ya vamos al mandado solos (al principio me aterraba la idea...ya sé, puedo ser un poco paranoica), al doctor y pues, básicamente estamos más adaptados el uno al otro.

Y en cuanto a mi persona: ya soy capaz de tomar un baño antes de las 9 de la mañana (antes si me iba bien, me bañaba a la una de la tarde), me siento más relajada e incluso ya uso la ropa de antes del embarazo.

No digo que todo ha sido fácil, pero me he dado cuenta que es una aventura y se debe disfrutar lo bueno, lo malo, lo fácil y lo difícil. Al final de cuentas, tanto mi hijo como yo estamos aprendiendo.

No hay reglas escritas en esto de la maternidad. Y pues, a pesar de que según yo leí un montón de cosas sobre el embarazo, la lactancia y ser mamá; creo que lo que más me ha servido es el instinto y el amor hacia mi pequeño.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Días Buenos / Días Malos

Es muy cliché que diga que hay días buenos y hay días malos. Pero ahora que soy mamá me doy cuenta más que nunca que es verdad.

Hay, por ejemplo, días en los que el Panqué parece que ya está agarrando sus horarios y además no sólo quiere estar en mis brazos, sino que puede estar muy contento entretenido con su móvil...pero otros días en los que parece que no hemos avanzado nada, no quiere dormir en la noche, llora porque no lo cargo y demás.

Pfff! Cuando iba a escribir esta entrada estaba súper inspirada, eso fue hace ¡¡¡3 días!!!! Después de haber pasado un día en el que el Panqué jugó, sonrió y durmió bien...durmió 8 horas seguidas en la noche.

Yo sé, sienteo que estoy queriendo apresurar las cosas y estoy "missing the big picture" como dicen los gringos, pero es que a veces creo que puede más mi cansancio que otra cosa.

Ok, prometo ya no quejarme...pero hey! aquí está mi única manera de desahogarme.

What a crappy post!

martes, 20 de agosto de 2013

Sueño

Pues parece que Adrián por fin aceptó la leche de soya y va mejorando poco a poco. A sus dos mesecitos ya le tocaron 4 vacunas (refuerzo de Hepatitis B, Pentavalente, Neumococo y Rotavirus) y pues vamos bien. Es un bebé que cada día se pone más grande, guapo e inteligente (recuerden que yo soy la mamá).

Lo que a veces no logro entender son sus hábitos de sueños. Ya llevábamos dos semanas muy emocionados su papá y yo porque ya dormía como 5 horas en la noche. Un día durmió hasta 7 y por tontos ese día no dormimos los papás porque no se despertaba (ya sé, en lugar de aprovechar!). Pero después,la semana pasada como que volvió a eso de despertarse cada tres horas, y luego un día casi nos volvemos locos porque eran las 11 de la noche y el pequeño muy contento sin querer dormir...

Hoy (mejor dicho, ayer en la noche) durmió de las 8 de la noche a la 1 de la mañana y después, de esa hora hasta las 6 y parece que se ha vuelto a dormir. Esperemos que agarré su ritmo de sueño el pequeñín. Eso se traduce en descanso tanto para él como para nosotros.