martes, 30 de julio de 2013

Leche

Creo que el problema más grande al que me he enfrentado desde que nació Adrián ha sido la leche.

Primero porque yo no sabía como amamantarlo y sentía que no tenía mucha leche, pero ese sólo fue el principio de los "problemas" que hemos enfrentado.

El pediatra que recibió a mi hijo le recetó Enfamil, pero nunca tomó en cuenta los antecedentes alérgicos familiares (de hecho ni los preguntó y tanto en mi familia como en la de mi esposo somos alérgicos hasta al cambio de clima). Total, que el pobre no podía dormir de los cólicos, y en cuanto salimos del sanatorio no dormíamos ni bebé ni papás. 

Decidí llevarlo con otro doctor, porque el que lo recibió no me inspiraba confianza (ya tenía antecedentes con mi sobrina). Así que decidí ir con otro pediatra que me súper recomendaron y cuando lo vi me inspiró confianza. Habló con nosotros sobre los antecedentes familiares y nos comentó cómo estaba el rollo con Adrián y me dijo que siguiera dándole leche materna y me dio algunos medicamentos para el reflujo y los cólicos; y claro, cambió la leche de fórmula por Nutramigen. También me dio varios documentos en un ce sobre la lactancia y alimentos que yo podía y no podía comer para que no le hiciera daño a Adrián. Total, salimos de ahí muy contentos y calmados. A las dos semanas, Adrián no parecía mejorar, seguía inflamado y comenzaba otra vez a estar lloroncito, le hablé en tres ocasiones al pediatra. En una me dijo que estaba fuera de la ciudad, las otras dos su secretaria me salió con que tenía cupo completo y no me podía atender. (La verdad, con este pediatra sí regresaría, lástima que sea tan cotizado).

Al no poder contar con este segundo pediatra, me recomendaron un tercero (me lo recomendó una amiga de mi hermana que es médico). Lo revisó, le contamos sobre nuestros antecedentes alérgicos y le comenté que si no sería necesario una leche de soya, como la que tomó mi esposo de bebé. Otero dijo que no, que ya había otro tipo de leches. Le cambió el medicamento y obviamente la leche; ahora por una de arroz que me dijo que probablemente le causaría estreñimiento pero que no sería nada grave, además, me dijo que dejara de darle mi leche a mi hijo por su intolerancia a la lactosa. Eso último no me convenció, pero después de platicarlo con mi mamá y mi esposo decidí hacerlo. Claro que el pediatra me dijo que dejara de darle mi leche, pero nunca me dijo qué podía tomar yo para dejar de producir, sólo me dijo "sé que hay unas pastillas, pero no sé cómo se llaman, pregúntale. Tu ginecólogo". Mi ginecólogo, de vacaciones, pero me contactan con otro que me recetó las famosas pastillas para dejar de producir leche. Claro que estuve llorando 3 días como sí quisiera llenar una alberca en primer lugar por el dolor físico, de tener a tronar la leche y no poderla dar y en segunda el dolor psicológico de que mi hijo me pedía mi leche, la buscaba y lloraba por ella y yo ya no se la podía dar. Duramos 2 semanas con esa famosa leche de arroz hasta que empezó el pequeño a estar flatulento e incómodo, el mismo doctor me cambia la leche por una "elemental", diciendo que con ésta sí iba a mejorar (con la de arroz también me dijo lo mismo). Bueno, eso fue el sábado, ayer lunes mi pequeño no dejaba de llorar en toda la mañana y obviamente no quería ni dormir. Le marco al doctor y me dice que ya se le está dando el mejor medicamento y la mejor leche (claro, a $500 pesos la lata de 400g) y que mi hijo es un berrinchudo y lo único que necesita es un baño y un paseo...ahí sí fue cuando estallé. No le dije nada porque no me gusta ni agredir verbalmente a la gente, simplemente colgué y mi hermana me dijo que fuéramos con nuestro pediatra (sí, NUESTRO pediatra, el que nos atendió de pequeñas ) y en mi desesperación acepté.

Ayer el pediatras me dijo que hubiera sido más fácil darle la leche de soya desde un principio que hacer batallar tanto a mi hijo en busca de la leche perfecta. Le cambió algunos medicamentos y estamos viendo qué tal se siente. Por lo menos ya le cesó el llanto y ha podido dormir

viernes, 26 de julio de 2013

Guardería

Ayer platicando con mi mamá:

Yo: Adrián ya está por cumplir 2 meses y el doctor ya me dio de alta, yo creo que ya es buen tiempo para que regrese al gimnasio
Mamá: Claro, sería buena idea. Pero, ¿con quién vas a dejar al niño? Ni creas que conmigo, yo tengo muchas cosas que hacer. ¿Quién va a ir al banco por mí? ¿Quién va a hacer la comida?
Yo: Ah no, yo había pensado en dejarlo en la guardería del gimnasio en lo que hago ejercicio. A lo mucho sería una hora
Mamá: ERESUNAMADREDESNATURALIZADACÓMOTEATREVESAABANDONARLOENUNAGUARDERÍA

**Fin de la historia**

jueves, 25 de julio de 2013

3 de junio 2013

Esta fecha se ha convertido en la más importante de mi vida.

Ya no me importa cuándo se descubrió América, ni en qué año comenzó la Revolución Francesa...ni siquiera mi fecha de cumpleaños. El 3 de junio es especial. Es el día que conocí a la persona más especial en mi vida, a quien me haga lo que me haga lo voy a amar toda mi vida: nació mi hijo Adrián.

Fueron casi 9 meses de espera (nació diez días antes porque fue cesárea, eso tal vez lo cuente en otro post) y creo que jamás voy a olvidar cuando lo escuché llorar y luego cuando nos vimos por primera vez. Lo pusieron en mi pecho y nunca voy a olvidar ese par de ojitos de mirada penetrante poniendo todas sus esperanzas y su vida (literalmente) en mí. Yo creo que en ese instante todas las madres, o casi todas, quedamos enamoradas de nuestros hijos; y es por eso que ellas se convierten en el único ser humano que realmente nos ama y nos perdona TODO.

A partir de ese día fue que realmente sentí que entré a la edad adulta: ya hay un pequeño ser que depende de mí. Pero fue también a partir de ese día que he empezado a cuestionar todo lo que hago. Me da miedo equivocarme, me siento insegura y me pongo a llorar. No, no me arrepiento de ser mamá, simplemente me da miedo no ser lo suficientemente buena para mi hijo.

Ya en estos casi dos meses me he ido adaptando a la idea de ser mamá. Aunque debo admitir que a veces siento que tengo a mi yo en el olvido. Pero, ¿qué no es eso lo que hace una madre "abnegada"? Se olvida de sí misma para buscar lo mejor para sus hijos. O al menos eso es lo que yo siempre he visto en mi mamá. Entonces, ¿por qué no puedo ser yo así? ¿Por qué me aburro de sólo cambiar pañales, lavar biberones y dar de comer? ¿Por qué me preocupa el que no me quede mi ropa de antes, el no poder iniciar una dieta o no hacer ejercicio? ¿Soy una mala mamá?

Por eso empecé este blog. Siempre me ha gustado la escritura y me he dado cuenta a lo largo de los años que desahogarme por medio de las letras ha sido mejor terapia que ni el mejor psiquiatra de mi pueblo. Así que aquí estoy, escribiendo. Aprendiendo a ser mamá. Sin instructivo, sólo el instinto y las ganas de darle a mi hijo lo mejor.