Pues bien, aquí están algunos consejos basados en lo que he aprendido en casi 7 meses de ser madre:
1. Sueño: mujeres embarazadas, esto es REAL. Aprovechen ahora (sobre todo si son mamás primerizas) a dormir todo lo que puedan. Aprovechen ese delicioso sueño que nos da a las embarazadas que hace vurtualmente posible dormir a cualquier hora y en cualquier lado, en serio, no saben cuánto van a añorar esas horas perdidas haciendo de todo menos dormir.
A las que ya somos mamás: pues qué les digo. A mí los primeros tres meses me trataron peor que semana de finales en una facultad de medicina. Andaba como zombie y prácticamente no dormía. Lo que sí puedo aconsejar es que aprovechen cuando el bebé duerme. Créanme, aunque sea 15 minutitos de sueño ayudan. Y si tienen alguien (ya sea esposo, mamá, familia en general, amigos, etc) que les dicen que se encargan poquito del bebé en lo que ustedes descansan...aprovechen. En serio, la falta de sueño te pone de malas, y lo que menos se necesita en una casa es un bebé llorando y una mamá de genio.
2. Lactancia: No voy a decir que soy de la Liga de la Leche ni todo lo contrario. Si tienen la oportunidad de amamantar a sus bebés, en serio, háganlo. De seguro ya han leído los beneficios tanto para el bebé como para la mamá. Y también agrego: sí, es difícil. O bueno, al menos para mí lo fue, pero es un esfuerzo que vale la pena. Desgraciadamente para mi y mi bebé no pudimos seguir, por razones que ya he explicado anteriormente en el blog, pero si tienen la oportunidad y la voluntad de hacerlo, pues qué mejor.
Mi doctor me dio una serie de documentos sobre la lactancia cuando nació el Panqué. Y yo también por mi cuenta ya me había informado sobre esto. Pero la verdad es que a la hora de la hora lo que más nos sirvió al pequeño y a mi fue el instinto y la constancia.
Tampoco se sientan desanimadas si no pueden darle leche a su bebé, o si a su bebé no le gusta su leche. Por fortuna, las fórmulas que existen actualmente son muy completas. Adrián por su intolerancia a la lactosa tuvo que tomar leche de soya y pues hasta ahora ha sido un niño muy sano...además de que está enorme (en talla más que en peso :) )
3. Cuerpo: ya sé, tal vez sea muy superficial también tocar este tema, pero ahí les va porqué voy a hablar de él.
En la tele vemos cómo cierta actriz o modelo o cantante prácticamente al mes de dar a luz ya está como si nada, incluso hasta más delgada o con mejor cuerpo que antes. Lo que se nos olvida a nosotras las mujeres que no nos dedicamos a eso es que pues para ellas es parte de su trabajo mantener cierta figura o cierto estilo de vida.
Recuerdo que cuando nació el principito de Inglaterra, leí muchas críticas hacia la madre de éste que porque se le veía una panzota...gente, o sea, la mujer acaba de tener un bebé y ya pretenden que salga del hospital como sí sólo hubiera ido a hacerse un manicure.
Nuestro cuerpo necesitó 9 meses para poder albergar a nuestro bebé...no esperemos que después del trabajo de parto o la cesárea perdamos el sobrepeso de 9 meses.
En mi caso, subí 22 kilos (ya sé, yo ni me la creía...y eso que comía sano y hacia ejercicio durante el embarazo) y pues ingenuamente creía que iba a haber un cambio significativo en mi peso y en mi cuerpo al tener a mi bebé, hasta me llevé un pants de esos que usaba antes del embarazo. Pues qué creen...ese pantalón no me quedó, tuve que ponerme mi pijama de embarazada y además, la hinchazón de manos y pies no me bajó sino hasta una semana después. Era de verme al espejo y pues, siendo honesta, traumarme (nunca he sido flaca, pero pues, tampoco súper gordis. Siempre me ha gustado hacer ejercicio y tratar de comer lo mejor posible ). No era padre que después de dos meses de tener a mi bebé siguiera usando mis pantalones y mis blusas de embarazada. Pero no todo está perdido. Como me dijo una amiga: el cuerpo tiene memoria.
Claro, también está el hecho que con la lactancia y el cambio radical en tu vida poco a poco puedas perder los kilos que ganaste.
En mi caso, perdí 10 kilos a los tres meses de haber nacido mi hijo (y sólo amamanté1.5 meses). Claro, todavía no me podía poner a dieta, pero cuidaba lo que comía. Ya después, cuando Adrián tenía 5 meses, decidí ir con una nutrióloga y me ayudó a perder el "exceso de equipaje". Tu metabolismo cambia después del embarazo. En mi caso, se aceleró. Aún no puedo creer que a los 6 meses de mi hijo ya estoy en mi peso. Ahora sólo me falta reorganizar mi tiempo para poder ir al gimnasio.
El punto de todo lo que acabó de escribir para este apartado es: no se comparen con lo que ven en la tele o con otras mamás. Como los bebés, cada quien va a su propio ritmo. Por favor, no se depriman. Acaban de dar vida, es obvio que un gran paso como el tener un bebé conlleva un gran cambio en todos los niveles (mental, espiritual y obviamente físico), lo que me lleva al siguiente punto...
4. Depresión: claro que ya hemos escuchado sobre la depresión post-parto y lo triste que es padecerla. Afortunadamente para mí, creo que no la padecí. Y digo CREO, porque hablando con una amiga llegamos a la conclusión que puede llegar a ser imposible no sentirse un poquito deprimida después de tener a tu bebé. No me malinterpreten. A lo que me refiero es que (reitero, todo esto que estoy escribiendo está basado en MI EXPERIENCIA) pasamos por un sinfín de experiencias en tan poco tiempo, nos sentimos cansadas, abrumadas y a veces hasta fastidiadas. No nos gusta nuestro cuerpo y para acabarla de amolar, sentimos que no somos buenas madres. Así me pasó a mí. Sentía que no era capaz de cuidar a un ser tan frágil como mi hijo. Y me llenaba de impotencia el hecho de que yo lo amo demasiado y sentía que no hacía lo suficiente para poder tenerlo bien. Había veces que prefería bajarme a la sala a llorar y a pedirle a Dios que me iluminara, porque tenía miedo de hacer las cosas mal y afectar a mi hijo. Encima de todo esto los achaques de la cesárea y ciertos problemas que surgieron en aquel tiempo hacían que a veces sintiera que estaba perdiendo la cabeza. Ante esto CALMA. Todo va a salir bien. Recuerdo que cuando llevé a mi hijo la primera vez con Milán me acompañó mi hermana y lo que dijo el doctor es como sí me hubieran quitado un gran peso de encima. Mi doctor dijo "no hay madre que quiera dañar a su hijo. El instinto y el amor son muy fuertes, todo va a salir bien, ya verás". Ya sabrán, yo sólo quería abrazar a mi doctor en ese momento. Eso que dijo lo recuerdo cada vez que siento que ya no doy más...y hasta ahora me ha funcionado.
Aunque, si realmente crees que tienes baby blues o depresión post-parto, consúltalo con tu doctor. Todo va a estar bien.
5. Tiempo: por si no se han dado cuenta, el tiempo ya no es de ustedes a partir del momento en que nos convertimos en mamás. Y no, no hablo de hacernos las mártires, sino de aprender a administrarlo. Antes, yo estaba acostumbrada a bañarme a más tardar a las 7 de la mañana. Cuando nació el panqué, si bien me iba, me bañaba a las 12 del día. Hubo días que lo hacían pasadas de las 11 de la noche. Pero como dije, es cuestión de administrar el tiempo. Ahora lo que hago es hacer un poco de ejercicio (unos 20 minutos, veo unos vídeos en Youtube que realmente les recomiendo cuando ya puedan ejercitarse, más que nada por salud mental jeje), le doy su primer biberón a mi hijo (entre las 7- 7.30 de la mañana ), y me meto a bañar. Siento que ya bañada puedo hacer más cosas en mi día. Ya desayuno, cambio de ropa a Adrián y podemos ir al mandado, luego hacer su comida, darle de comer, etc. Creo que poco a poco he encontrado la manera de administrar el tiempo (ya veremos ahora que entre a trabajar...).
Yo creo que lo mejor es ir estableciendo horarios. Digo, no podemos ser estrictas porque estamos hablando de un bebé, pero sí establecer rutinas (eso también le da seguridad al bebé y tranquilidad a la mamá). Tener una hora para darle el baño, jugar, pasear, etc., nos permitirá también a nosotras aprovechar el tiempo. Yo, por ejemplo, baño al pequeño a las 6-6.30 de la tarde. Sé que por lo regular a las 7.30 de la noche ya está dormido (hay días que no sucede, pero trato de no desesperarme, he ahí la importancia de tener rutinas flexibles) y cuando él duerme aprovecho para lavar ropa, lavar y esterilizar biberones, organizar cosas y hasta leer un libro. Poco a poco las cosas van agarrando forma :)
6. Consejos: No sé qué sucede cuando la gente ve a una madre primeriza, pero todo mundo quiere darle consejos. Hay cosas que sí nos pueden servir, y hasta pedimos que nos digan qué hacer. Pero en otras ocasiones nos dicen cosas que ni al casoy nos podemos enojar. Yo llegué a un punto en el que dije: sonrió, agradezco y lo tomo/ lo desecho. Es decir, no voy a estar peleando con la gente por consejos no solicitados, así que mejor escucho (o hago que escucho) y ya hago lo que considero puede funcionar conmigo y con mi hijo.
7. Pediatra: Antes de estar a gusto con el pediatra que atiende a mi hijo, tuve que conocer a otros cuatro. Yo estoy con mi pediatra por las siguientes razones: me siento a gusto con él, atiende bien a mi hijo / mi hijo se siente a gusto con él, no me hace sentir la persona más ignorante e incapaz del mundo, su disponibilidad.
Ya me tocó un doctor que era una eminencia pero nunca estaba disponible y me frustré, ya me tocó uno que me trataba como estúpida y lo odié (el que me mandó a darle un paseo en coche a Adrián cuando se moría de cólico) y otro que no atendía bien a mi bebé. Así que, con mi pediatra estoy muy a gusto y tengo la confianza de plantearle todas mis dudas :)
8. Vida social: hay veces que uno puede llegar a pensar que con un bebé o se queda sin amigos, o debe conseguirse amigos con hijos. En mi caso, debo estar agradecida por los amigos que tengo, ya que se han mostrado comprensivos y hasta muy consentidores con mi bebé. Saben que ya no puedo ser tan puntual como antes, porque no falta que al momento de salir tenga que volver a cambiarle el pañal o tenga que subir la pañalera, la carriola, el porta-bebé, etc. Saben mis amigos que tengo que regresar a la casa temprano para poder bañar a mi hijo y que si el clima se pone feo, lo más probable es que les cancele la salida. También tengo amigas con bebés. Entre nosotras nos compartimos los aciertos y desaciertos de nuestra nueva etapa. Considero que hay que encontrar un equilibrio y ser pacientes. Ser conscientes que nuestra vida ya incluye la vida de alguien más y que existen prioridades. Habrá amigos que lo entiendan, otros tal vez no. Quédense con los primeros.
Finalmente, puedo decir que no hay reglas fijas respecto a ser mamá. Cosas que le funcionaron a mi mamá o a mi hermana, probablemente no me funcionen a mi y viceversa. Pero creo que poco a poco voy avanzando. Debo confesar que cuando nació Adrián no sabía ni cambiar un pañal. Ahora, no digo que sea una experta en crianza, pero me siento feliz y sé que mi bebé también lo está.
Espero que esto que acabo de escribir sirva por lo menos para que se den cuenta que no están solas y que no son la peor madre del mundo (como yo a veces pensaba).

