viernes, 27 de diciembre de 2013

Consejos

Una amiga está a punto de ser mamá, y medio me sorprendió que me pidiera ciertos consejillos sobre la maternidad. Me sorprendió porque no creo que sea la persona más sabia respecto a esto. Pero, como ella me dijo, pues es ya soy mamá y algo de mi experiencia (aunque es poca), tal vez le puede servir, además de que traigo todo todavía "fresco".

Pues bien, aquí están algunos consejos basados en lo que he aprendido en casi 7 meses de ser madre: 

1. Sueño: mujeres embarazadas, esto es REAL. Aprovechen ahora (sobre todo si son mamás primerizas) a dormir todo lo que puedan. Aprovechen ese delicioso sueño que nos da a las embarazadas que hace vurtualmente posible dormir a cualquier hora y en cualquier lado, en serio, no saben cuánto van a añorar esas horas perdidas haciendo de todo menos dormir.
A las que ya somos mamás: pues qué les digo. A mí los primeros tres meses me trataron peor que semana de finales en una facultad de medicina. Andaba como zombie y prácticamente no dormía. Lo que sí puedo aconsejar es que aprovechen cuando el bebé duerme. Créanme, aunque sea 15 minutitos de sueño ayudan. Y si tienen alguien (ya sea esposo, mamá, familia en general, amigos, etc) que les dicen que se encargan poquito del bebé en lo que ustedes descansan...aprovechen. En serio, la falta de sueño te pone de malas, y lo que menos se necesita en una casa es un bebé llorando y una mamá de genio.

2. Lactancia: No voy a decir que soy de la Liga de la Leche ni todo lo contrario. Si tienen la oportunidad de amamantar a sus bebés, en serio, háganlo. De seguro ya han leído los beneficios tanto para el bebé como para la mamá. Y también agrego: sí, es difícil. O bueno, al menos para mí lo fue, pero es un esfuerzo que vale la pena. Desgraciadamente para mi y mi bebé no pudimos seguir, por razones que ya he explicado anteriormente en el blog, pero si tienen la oportunidad y la voluntad de hacerlo, pues qué mejor.
Mi doctor me dio una serie de documentos sobre la lactancia cuando nació el Panqué. Y yo también por mi cuenta ya me había informado sobre esto. Pero la verdad es que a la hora de la hora lo que más nos sirvió al pequeño y a mi fue el instinto y la constancia. 
Tampoco se sientan desanimadas si no pueden darle leche a su bebé, o si a su bebé no le gusta su leche. Por fortuna, las fórmulas que existen actualmente son muy completas. Adrián por su intolerancia a la lactosa tuvo que tomar leche de soya y pues hasta ahora ha sido un niño muy sano...además de que está enorme (en talla más que en peso :) )

 3.  Cuerpo:  ya sé, tal vez sea muy superficial también tocar este tema, pero ahí les va porqué voy a hablar de él.
En la tele vemos cómo cierta actriz o modelo o cantante prácticamente al mes de dar a luz ya está como si nada, incluso hasta más delgada o con mejor cuerpo que antes. Lo que se nos olvida a nosotras las mujeres que no nos dedicamos a eso es que pues para ellas es parte de su trabajo mantener cierta figura o cierto estilo de vida. 
Recuerdo que cuando nació el principito de Inglaterra, leí muchas críticas hacia la madre de éste que porque se le veía una panzota...gente, o sea, la mujer acaba de tener un bebé y ya pretenden que salga del hospital como sí sólo hubiera ido a hacerse un manicure.
Nuestro cuerpo necesitó 9 meses para poder albergar a nuestro bebé...no esperemos que después del trabajo de parto o la cesárea perdamos el sobrepeso de 9 meses. 
En mi caso, subí 22 kilos (ya sé, yo ni me la creía...y eso que comía sano y hacia ejercicio durante el embarazo) y pues ingenuamente creía que iba a haber un cambio significativo en mi peso y en mi cuerpo al tener a mi bebé, hasta me llevé un pants de esos que usaba antes del embarazo.  Pues qué creen...ese pantalón no me quedó, tuve que ponerme mi pijama de embarazada y además, la hinchazón de manos y pies no me bajó sino hasta una semana después. Era de verme al espejo y pues, siendo honesta, traumarme (nunca he sido flaca, pero pues, tampoco súper gordis. Siempre me ha gustado hacer ejercicio y tratar de comer lo mejor posible ).  No era padre que después de dos meses de tener a mi bebé siguiera usando mis pantalones y mis blusas de embarazada. Pero no todo está perdido. Como me dijo una amiga:  el cuerpo tiene memoria.
Claro, también está el hecho que con la lactancia y el cambio radical en tu vida poco a poco puedas perder los kilos que ganaste.
En mi caso, perdí 10 kilos a los tres meses de haber nacido mi hijo (y sólo amamanté1.5 meses). Claro, todavía no me podía poner a dieta, pero cuidaba lo que comía. Ya después, cuando Adrián tenía 5 meses, decidí ir con una nutrióloga y me ayudó a perder el "exceso de equipaje". Tu metabolismo cambia después del embarazo. En mi caso, se aceleró. Aún no puedo creer que a los 6 meses de mi hijo ya estoy en mi peso. Ahora sólo me falta reorganizar mi tiempo para poder ir al gimnasio. 
El punto de todo lo que acabó de escribir para este apartado es: no se comparen con lo que ven en la tele o con otras mamás. Como los bebés, cada quien va a su propio ritmo. Por favor, no se depriman. Acaban de dar vida, es obvio que un gran paso como el tener un bebé conlleva un gran cambio en todos los niveles (mental, espiritual y obviamente físico), lo que me lleva al siguiente punto...

4. Depresión: claro que ya hemos escuchado sobre la depresión post-parto y lo triste que es padecerla. Afortunadamente para mí, creo que no la padecí. Y digo CREO, porque hablando con una amiga llegamos a la conclusión que puede llegar a ser imposible no sentirse un poquito deprimida después de tener a tu bebé. No me malinterpreten. A lo que me refiero es que (reitero, todo esto  que estoy escribiendo está basado en MI EXPERIENCIA) pasamos por un sinfín de experiencias en tan poco tiempo, nos sentimos cansadas, abrumadas y a veces hasta fastidiadas. No nos gusta nuestro cuerpo y para acabarla de amolar, sentimos que no somos buenas madres. Así me pasó a mí. Sentía que no era capaz de cuidar a un ser tan frágil como mi hijo. Y me llenaba de impotencia el hecho de que yo lo amo demasiado y sentía que no hacía lo suficiente para poder tenerlo bien. Había veces que prefería bajarme a la sala a llorar y a pedirle a Dios que me iluminara, porque tenía miedo de hacer las cosas mal y afectar a mi hijo. Encima de todo esto los achaques de la cesárea y ciertos problemas que surgieron en aquel tiempo hacían que a veces sintiera que estaba perdiendo la cabeza. Ante esto CALMA. Todo va a salir bien. Recuerdo que cuando llevé a mi hijo la primera vez con Milán me acompañó mi hermana y lo que dijo el doctor es como sí me hubieran quitado un gran peso de encima. Mi doctor dijo "no hay madre que quiera dañar a su hijo. El instinto y el amor son muy fuertes, todo va a salir bien, ya verás". Ya sabrán, yo sólo quería abrazar a mi doctor en ese momento. Eso que dijo lo recuerdo cada vez que siento que ya no doy más...y hasta ahora me ha funcionado.
Aunque, si realmente crees que tienes baby blues o depresión post-parto, consúltalo con tu doctor. Todo va a estar bien.

5. Tiempo: por si no se han dado cuenta, el tiempo ya no es de ustedes a partir del momento en que nos convertimos en mamás. Y no, no hablo de hacernos las mártires, sino de aprender a administrarlo. Antes, yo estaba acostumbrada a bañarme a más tardar a las 7 de la mañana. Cuando nació el panqué, si bien me iba, me bañaba a las 12 del día. Hubo días que lo hacían pasadas de las 11 de la noche. Pero como dije, es cuestión de administrar el tiempo. Ahora lo que hago es hacer un poco de ejercicio (unos 20 minutos, veo unos vídeos en Youtube que realmente les recomiendo cuando ya puedan ejercitarse, más que nada por salud mental jeje), le doy su primer biberón a mi hijo (entre las 7- 7.30 de la mañana ), y me meto a bañar. Siento que ya bañada puedo hacer más cosas en mi día. Ya desayuno, cambio de ropa a Adrián y podemos ir al mandado, luego hacer su comida, darle de comer, etc. Creo que poco a poco he encontrado la manera de administrar el tiempo (ya veremos  ahora que entre a trabajar...).

Yo creo que lo mejor es ir estableciendo horarios. Digo, no podemos ser estrictas porque estamos hablando de un bebé, pero sí establecer rutinas (eso también le da seguridad al bebé y tranquilidad a la mamá). Tener una hora para darle el baño, jugar, pasear, etc., nos permitirá también a nosotras aprovechar el tiempo. Yo, por ejemplo, baño al pequeño a las 6-6.30 de la tarde. Sé que por lo regular a las 7.30  de la noche ya está dormido (hay días que no sucede, pero trato de no desesperarme, he ahí la importancia de tener rutinas flexibles) y cuando él duerme aprovecho para lavar ropa, lavar y esterilizar biberones, organizar cosas y hasta leer un libro. Poco a poco las cosas van agarrando forma :)

6. Consejos: No sé qué sucede cuando la gente ve a una madre primeriza, pero todo mundo quiere darle consejos. Hay cosas que sí nos pueden servir, y hasta pedimos que nos digan qué hacer. Pero en otras ocasiones nos dicen cosas que ni al casoy nos podemos enojar. Yo llegué a un punto en el que dije: sonrió, agradezco y lo tomo/ lo desecho. Es decir, no voy a estar peleando con la gente por consejos no solicitados, así que mejor escucho (o hago que escucho) y ya hago lo que considero puede funcionar conmigo y con mi hijo.

7. Pediatra: Antes de estar a gusto con el pediatra que atiende a mi hijo, tuve que conocer a otros cuatro. Yo estoy con mi pediatra por las siguientes razones: me siento a gusto con él, atiende bien a mi hijo / mi hijo se siente a gusto con él, no me hace sentir la persona más ignorante e incapaz del mundo, su disponibilidad. 
Ya me tocó un doctor que era una eminencia pero nunca estaba disponible y me frustré, ya me tocó uno que me trataba como estúpida y lo odié (el que me mandó a darle un paseo en coche a Adrián cuando se moría de cólico) y otro que no atendía bien a mi bebé. Así que, con mi pediatra estoy muy a gusto y tengo la confianza de plantearle todas mis dudas :)

8. Vida social: hay veces que uno puede llegar a pensar que con un bebé o se queda sin amigos, o debe conseguirse amigos con hijos. En mi caso, debo estar agradecida por los amigos que tengo, ya que se han mostrado comprensivos y hasta muy consentidores con mi bebé. Saben que ya no puedo ser tan puntual como antes, porque no falta que al momento de salir tenga que volver a cambiarle el pañal  o tenga que subir la pañalera, la carriola, el porta-bebé, etc. Saben mis amigos que tengo que regresar a la casa temprano para poder bañar a mi hijo y que si el clima se pone feo, lo más  probable es que les cancele la salida. También tengo amigas con bebés. Entre nosotras nos compartimos los aciertos y desaciertos de nuestra nueva etapa. Considero que hay que encontrar un equilibrio y ser pacientes. Ser conscientes que nuestra vida ya incluye la vida de alguien más y que existen prioridades. Habrá amigos que lo entiendan, otros tal vez no. Quédense con los primeros. 

Finalmente, puedo decir que no hay reglas fijas respecto a ser mamá. Cosas que le funcionaron a mi mamá o a mi hermana, probablemente no me funcionen a mi y viceversa. Pero creo que poco a poco voy avanzando. Debo confesar que cuando nació Adrián no sabía  ni cambiar un pañal. Ahora, no digo que sea una experta en crianza, pero me siento feliz y sé que mi bebé también lo está. 

Espero que esto que acabo de escribir sirva por lo menos para que se den cuenta que no están solas y que no son la peor madre del mundo (como yo a veces pensaba).



Navidad

Oficialmente ha pasado la primera Navidad del panqué. Debo admitir que nunca había sido fan de esta fecha...mis (tontas) razones tenía para que no me gustara.

Pero el ver hasta a mi mamá decorando su casa (cosa que hacía aaaaños no ocurría)¡, me hizo absorber poco a poco el espíritu navideño.

Aunque el pequeño durmió antes de los abrazos y la cena, fue muy bonito comenzar a integrarlo en las tradiciones familiares, como el intercambio. Mi sobrina se puso muy feliz al saber que Adrián le daría su regalo y luego la emoción (más mía que de nadie) de saber que Santa le traería sus regalillos al pequeño.

La mañana siguiente fue muy bonita. Abrir los regalos y emplear casi dos horas en armar el famoso juguetito (además de constatar que los juguetes son devoradores de pilas), me hizo recordar que cada uno de nosotros vamos llenando nuestra vida de momentos felices.

Creo que mi hijo me está enseñando más en estos seis meses sobre la vida, de lo que según yo creía que sabía...por eso lo amo.

miércoles, 4 de diciembre de 2013

6 meses

Creo que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que se me ocurrió escribir aquí. Tal vez pueda echarle la culpa a la falta de tiempo, los cambios en mi vida y demás etc. La verdad es que no me sentía con ánimos para hacerlo. Siempre decía: mañana escribiré, mañana tendré ganas de hacerlo...pero no.

Y no, no es por cuestiones del pequeño Panqué. La verdad, debo considerarme una mamá muy afortunada ya que me tocó un pequeño angelito; esto fueron más cuestiones de otro tipo que prefiero no poner aquí. Este espacio es exclusivo para hablar de mi aprendizaje como mamá.

No pienso considerarme una experta ni nada por el estilo en eso de la crianza, ya que para empezar no soy psicóloga ni nada que se le parezca y además, llevo siendo madre lo que lleva mi hijo de nacido; así que mucha experiencia no tengo...voy aprendiendo sobre la marcha.

Pues bien, el Panqué ya cumplió 6 meses, como lo dice el título de la entrada. Ya superó los problemas que tuvo los primero tres meses: reflujo, cólicos, una intolerancia terrible a la lactosa y el andar experimentando con diferentes marcas de leche, hasta que dimos con la adecuada.

Ahora el pequeño ya tiene sus horarios de sueño más establecidos. Eso no significa que yo ya duermo a pierna suelta. Ya sé que más o menos  un tiempo después de su baño duerme (alrededor de las 7-7.30 pm), aunque hay veces (como ayer y hoy) que la hace de emoción y no se quiere dormir hasta pasadas las 10. Eso sí, para despertar es muy puntual ya que lo hace a las 6.30 de la mañana; aunque ya hicimos hábito de que se tome su primer biberón a las 7 a.m.

Ya me acostumbré al rollo de ser mamá. Aprovecho todo el tiempo que tengo disponible (que la verdad, es muy poco, pero lo aprovecho) para poder lavar biberones, o la ropa...o incluso leer o bordar esa colchita que parece que  nunca terminaré (la empecé aún antes de saber si tendría niño o niña...o sea, la colchita en enero cumple 1 año y aún no la termino). Y claro, ya hemos aprendido (el Panqué y yo) a salir juntos y convivir con mis amigos, ya sea al café o a comer (la regla de oro que ya se saben mis amigos es: debo regresar a mi casa a más tardar a las 6 de la tarde para poder bañar al pequeño). Cada vez somos más independientes: ya vamos al mandado solos (al principio me aterraba la idea...ya sé, puedo ser un poco paranoica), al doctor y pues, básicamente estamos más adaptados el uno al otro.

Y en cuanto a mi persona: ya soy capaz de tomar un baño antes de las 9 de la mañana (antes si me iba bien, me bañaba a la una de la tarde), me siento más relajada e incluso ya uso la ropa de antes del embarazo.

No digo que todo ha sido fácil, pero me he dado cuenta que es una aventura y se debe disfrutar lo bueno, lo malo, lo fácil y lo difícil. Al final de cuentas, tanto mi hijo como yo estamos aprendiendo.

No hay reglas escritas en esto de la maternidad. Y pues, a pesar de que según yo leí un montón de cosas sobre el embarazo, la lactancia y ser mamá; creo que lo que más me ha servido es el instinto y el amor hacia mi pequeño.

jueves, 5 de septiembre de 2013

Días Buenos / Días Malos

Es muy cliché que diga que hay días buenos y hay días malos. Pero ahora que soy mamá me doy cuenta más que nunca que es verdad.

Hay, por ejemplo, días en los que el Panqué parece que ya está agarrando sus horarios y además no sólo quiere estar en mis brazos, sino que puede estar muy contento entretenido con su móvil...pero otros días en los que parece que no hemos avanzado nada, no quiere dormir en la noche, llora porque no lo cargo y demás.

Pfff! Cuando iba a escribir esta entrada estaba súper inspirada, eso fue hace ¡¡¡3 días!!!! Después de haber pasado un día en el que el Panqué jugó, sonrió y durmió bien...durmió 8 horas seguidas en la noche.

Yo sé, sienteo que estoy queriendo apresurar las cosas y estoy "missing the big picture" como dicen los gringos, pero es que a veces creo que puede más mi cansancio que otra cosa.

Ok, prometo ya no quejarme...pero hey! aquí está mi única manera de desahogarme.

What a crappy post!

martes, 20 de agosto de 2013

Sueño

Pues parece que Adrián por fin aceptó la leche de soya y va mejorando poco a poco. A sus dos mesecitos ya le tocaron 4 vacunas (refuerzo de Hepatitis B, Pentavalente, Neumococo y Rotavirus) y pues vamos bien. Es un bebé que cada día se pone más grande, guapo e inteligente (recuerden que yo soy la mamá).

Lo que a veces no logro entender son sus hábitos de sueños. Ya llevábamos dos semanas muy emocionados su papá y yo porque ya dormía como 5 horas en la noche. Un día durmió hasta 7 y por tontos ese día no dormimos los papás porque no se despertaba (ya sé, en lugar de aprovechar!). Pero después,la semana pasada como que volvió a eso de despertarse cada tres horas, y luego un día casi nos volvemos locos porque eran las 11 de la noche y el pequeño muy contento sin querer dormir...

Hoy (mejor dicho, ayer en la noche) durmió de las 8 de la noche a la 1 de la mañana y después, de esa hora hasta las 6 y parece que se ha vuelto a dormir. Esperemos que agarré su ritmo de sueño el pequeñín. Eso se traduce en descanso tanto para él como para nosotros.

martes, 6 de agosto de 2013

Leche II

Todo parece indicar que la leche de soya le está cayendo bien a Adrián. Los medicamentos que le dio el doctor Milán también. Ya no se ha ahogado como antes lo hacía debido al reflujo.

Creo que empiezo a sentirme con más ánimos. Sólo que a veces me da por querer tirar la toalla (como ayer), pero sé que ésta es la mejor experiencia de mi vida y debo disfrutarla con sus altas y bajas.


martes, 30 de julio de 2013

Leche

Creo que el problema más grande al que me he enfrentado desde que nació Adrián ha sido la leche.

Primero porque yo no sabía como amamantarlo y sentía que no tenía mucha leche, pero ese sólo fue el principio de los "problemas" que hemos enfrentado.

El pediatra que recibió a mi hijo le recetó Enfamil, pero nunca tomó en cuenta los antecedentes alérgicos familiares (de hecho ni los preguntó y tanto en mi familia como en la de mi esposo somos alérgicos hasta al cambio de clima). Total, que el pobre no podía dormir de los cólicos, y en cuanto salimos del sanatorio no dormíamos ni bebé ni papás. 

Decidí llevarlo con otro doctor, porque el que lo recibió no me inspiraba confianza (ya tenía antecedentes con mi sobrina). Así que decidí ir con otro pediatra que me súper recomendaron y cuando lo vi me inspiró confianza. Habló con nosotros sobre los antecedentes familiares y nos comentó cómo estaba el rollo con Adrián y me dijo que siguiera dándole leche materna y me dio algunos medicamentos para el reflujo y los cólicos; y claro, cambió la leche de fórmula por Nutramigen. También me dio varios documentos en un ce sobre la lactancia y alimentos que yo podía y no podía comer para que no le hiciera daño a Adrián. Total, salimos de ahí muy contentos y calmados. A las dos semanas, Adrián no parecía mejorar, seguía inflamado y comenzaba otra vez a estar lloroncito, le hablé en tres ocasiones al pediatra. En una me dijo que estaba fuera de la ciudad, las otras dos su secretaria me salió con que tenía cupo completo y no me podía atender. (La verdad, con este pediatra sí regresaría, lástima que sea tan cotizado).

Al no poder contar con este segundo pediatra, me recomendaron un tercero (me lo recomendó una amiga de mi hermana que es médico). Lo revisó, le contamos sobre nuestros antecedentes alérgicos y le comenté que si no sería necesario una leche de soya, como la que tomó mi esposo de bebé. Otero dijo que no, que ya había otro tipo de leches. Le cambió el medicamento y obviamente la leche; ahora por una de arroz que me dijo que probablemente le causaría estreñimiento pero que no sería nada grave, además, me dijo que dejara de darle mi leche a mi hijo por su intolerancia a la lactosa. Eso último no me convenció, pero después de platicarlo con mi mamá y mi esposo decidí hacerlo. Claro que el pediatra me dijo que dejara de darle mi leche, pero nunca me dijo qué podía tomar yo para dejar de producir, sólo me dijo "sé que hay unas pastillas, pero no sé cómo se llaman, pregúntale. Tu ginecólogo". Mi ginecólogo, de vacaciones, pero me contactan con otro que me recetó las famosas pastillas para dejar de producir leche. Claro que estuve llorando 3 días como sí quisiera llenar una alberca en primer lugar por el dolor físico, de tener a tronar la leche y no poderla dar y en segunda el dolor psicológico de que mi hijo me pedía mi leche, la buscaba y lloraba por ella y yo ya no se la podía dar. Duramos 2 semanas con esa famosa leche de arroz hasta que empezó el pequeño a estar flatulento e incómodo, el mismo doctor me cambia la leche por una "elemental", diciendo que con ésta sí iba a mejorar (con la de arroz también me dijo lo mismo). Bueno, eso fue el sábado, ayer lunes mi pequeño no dejaba de llorar en toda la mañana y obviamente no quería ni dormir. Le marco al doctor y me dice que ya se le está dando el mejor medicamento y la mejor leche (claro, a $500 pesos la lata de 400g) y que mi hijo es un berrinchudo y lo único que necesita es un baño y un paseo...ahí sí fue cuando estallé. No le dije nada porque no me gusta ni agredir verbalmente a la gente, simplemente colgué y mi hermana me dijo que fuéramos con nuestro pediatra (sí, NUESTRO pediatra, el que nos atendió de pequeñas ) y en mi desesperación acepté.

Ayer el pediatras me dijo que hubiera sido más fácil darle la leche de soya desde un principio que hacer batallar tanto a mi hijo en busca de la leche perfecta. Le cambió algunos medicamentos y estamos viendo qué tal se siente. Por lo menos ya le cesó el llanto y ha podido dormir

viernes, 26 de julio de 2013

Guardería

Ayer platicando con mi mamá:

Yo: Adrián ya está por cumplir 2 meses y el doctor ya me dio de alta, yo creo que ya es buen tiempo para que regrese al gimnasio
Mamá: Claro, sería buena idea. Pero, ¿con quién vas a dejar al niño? Ni creas que conmigo, yo tengo muchas cosas que hacer. ¿Quién va a ir al banco por mí? ¿Quién va a hacer la comida?
Yo: Ah no, yo había pensado en dejarlo en la guardería del gimnasio en lo que hago ejercicio. A lo mucho sería una hora
Mamá: ERESUNAMADREDESNATURALIZADACÓMOTEATREVESAABANDONARLOENUNAGUARDERÍA

**Fin de la historia**

jueves, 25 de julio de 2013

3 de junio 2013

Esta fecha se ha convertido en la más importante de mi vida.

Ya no me importa cuándo se descubrió América, ni en qué año comenzó la Revolución Francesa...ni siquiera mi fecha de cumpleaños. El 3 de junio es especial. Es el día que conocí a la persona más especial en mi vida, a quien me haga lo que me haga lo voy a amar toda mi vida: nació mi hijo Adrián.

Fueron casi 9 meses de espera (nació diez días antes porque fue cesárea, eso tal vez lo cuente en otro post) y creo que jamás voy a olvidar cuando lo escuché llorar y luego cuando nos vimos por primera vez. Lo pusieron en mi pecho y nunca voy a olvidar ese par de ojitos de mirada penetrante poniendo todas sus esperanzas y su vida (literalmente) en mí. Yo creo que en ese instante todas las madres, o casi todas, quedamos enamoradas de nuestros hijos; y es por eso que ellas se convierten en el único ser humano que realmente nos ama y nos perdona TODO.

A partir de ese día fue que realmente sentí que entré a la edad adulta: ya hay un pequeño ser que depende de mí. Pero fue también a partir de ese día que he empezado a cuestionar todo lo que hago. Me da miedo equivocarme, me siento insegura y me pongo a llorar. No, no me arrepiento de ser mamá, simplemente me da miedo no ser lo suficientemente buena para mi hijo.

Ya en estos casi dos meses me he ido adaptando a la idea de ser mamá. Aunque debo admitir que a veces siento que tengo a mi yo en el olvido. Pero, ¿qué no es eso lo que hace una madre "abnegada"? Se olvida de sí misma para buscar lo mejor para sus hijos. O al menos eso es lo que yo siempre he visto en mi mamá. Entonces, ¿por qué no puedo ser yo así? ¿Por qué me aburro de sólo cambiar pañales, lavar biberones y dar de comer? ¿Por qué me preocupa el que no me quede mi ropa de antes, el no poder iniciar una dieta o no hacer ejercicio? ¿Soy una mala mamá?

Por eso empecé este blog. Siempre me ha gustado la escritura y me he dado cuenta a lo largo de los años que desahogarme por medio de las letras ha sido mejor terapia que ni el mejor psiquiatra de mi pueblo. Así que aquí estoy, escribiendo. Aprendiendo a ser mamá. Sin instructivo, sólo el instinto y las ganas de darle a mi hijo lo mejor.