Primero porque yo no sabía como amamantarlo y sentía que no tenía mucha leche, pero ese sólo fue el principio de los "problemas" que hemos enfrentado.
El pediatra que recibió a mi hijo le recetó Enfamil, pero nunca tomó en cuenta los antecedentes alérgicos familiares (de hecho ni los preguntó y tanto en mi familia como en la de mi esposo somos alérgicos hasta al cambio de clima). Total, que el pobre no podía dormir de los cólicos, y en cuanto salimos del sanatorio no dormíamos ni bebé ni papás.
Decidí llevarlo con otro doctor, porque el que lo recibió no me inspiraba confianza (ya tenía antecedentes con mi sobrina). Así que decidí ir con otro pediatra que me súper recomendaron y cuando lo vi me inspiró confianza. Habló con nosotros sobre los antecedentes familiares y nos comentó cómo estaba el rollo con Adrián y me dijo que siguiera dándole leche materna y me dio algunos medicamentos para el reflujo y los cólicos; y claro, cambió la leche de fórmula por Nutramigen. También me dio varios documentos en un ce sobre la lactancia y alimentos que yo podía y no podía comer para que no le hiciera daño a Adrián. Total, salimos de ahí muy contentos y calmados. A las dos semanas, Adrián no parecía mejorar, seguía inflamado y comenzaba otra vez a estar lloroncito, le hablé en tres ocasiones al pediatra. En una me dijo que estaba fuera de la ciudad, las otras dos su secretaria me salió con que tenía cupo completo y no me podía atender. (La verdad, con este pediatra sí regresaría, lástima que sea tan cotizado).
Al no poder contar con este segundo pediatra, me recomendaron un tercero (me lo recomendó una amiga de mi hermana que es médico). Lo revisó, le contamos sobre nuestros antecedentes alérgicos y le comenté que si no sería necesario una leche de soya, como la que tomó mi esposo de bebé. Otero dijo que no, que ya había otro tipo de leches. Le cambió el medicamento y obviamente la leche; ahora por una de arroz que me dijo que probablemente le causaría estreñimiento pero que no sería nada grave, además, me dijo que dejara de darle mi leche a mi hijo por su intolerancia a la lactosa. Eso último no me convenció, pero después de platicarlo con mi mamá y mi esposo decidí hacerlo. Claro que el pediatra me dijo que dejara de darle mi leche, pero nunca me dijo qué podía tomar yo para dejar de producir, sólo me dijo "sé que hay unas pastillas, pero no sé cómo se llaman, pregúntale. Tu ginecólogo". Mi ginecólogo, de vacaciones, pero me contactan con otro que me recetó las famosas pastillas para dejar de producir leche. Claro que estuve llorando 3 días como sí quisiera llenar una alberca en primer lugar por el dolor físico, de tener a tronar la leche y no poderla dar y en segunda el dolor psicológico de que mi hijo me pedía mi leche, la buscaba y lloraba por ella y yo ya no se la podía dar. Duramos 2 semanas con esa famosa leche de arroz hasta que empezó el pequeño a estar flatulento e incómodo, el mismo doctor me cambia la leche por una "elemental", diciendo que con ésta sí iba a mejorar (con la de arroz también me dijo lo mismo). Bueno, eso fue el sábado, ayer lunes mi pequeño no dejaba de llorar en toda la mañana y obviamente no quería ni dormir. Le marco al doctor y me dice que ya se le está dando el mejor medicamento y la mejor leche (claro, a $500 pesos la lata de 400g) y que mi hijo es un berrinchudo y lo único que necesita es un baño y un paseo...ahí sí fue cuando estallé. No le dije nada porque no me gusta ni agredir verbalmente a la gente, simplemente colgué y mi hermana me dijo que fuéramos con nuestro pediatra (sí, NUESTRO pediatra, el que nos atendió de pequeñas ) y en mi desesperación acepté.
Ayer el pediatras me dijo que hubiera sido más fácil darle la leche de soya desde un principio que hacer batallar tanto a mi hijo en busca de la leche perfecta. Le cambió algunos medicamentos y estamos viendo qué tal se siente. Por lo menos ya le cesó el llanto y ha podido dormir
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